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Nuestras poetisas. Navidad, "el Gordo".


24/12/1929


Para el que tenga alegrías, dichas y felicidad, ¡qué encanto encierran los días clásicos de Navidad!...
Todos los centros docentes disfrutan de vacaciones, recíbanse mil presentes, se comen muchos turrones;
en las tiendas nos paramos aunque hacen noches glaciales y las narices pegamos en sus pañosos cristales;
tan rebosantes están que una queda anonadada, con barras de mazapán, Cádiz y crema tostada.
En nivel plano inclinado y en uniformadas filas de finísimo almendrado hay rozagantes anguilas;
es fácil, lector amado, que a su vista te relamas, pues de yema han amasado sus amarillas escamas;
besugos, liras, jarrones, frutas de aroma y fragancia, figuritas y jamones un cuerno de la abundancia pececitos ideales de aspecto exquisito y bello valen tres o cuatro reales y llevan un lazo al cuello;
¡qué corbeílles tan graciosas qué muñecas modernistas!, de peluch cajas lujosas, cosas aquí nunca vistas;
he admirado esta mañana una cesta colosal que sostiene una gitana de labios rojo coral;
va atestada de ingredientes para una estupenda cena al que en ella hinque los dientes le auguro una Nochebuena.
 Pasmada queda la gente mujeres, hombres y chicos ante el aspecto excelente de tortas y empanadicos;
en Huesca son afamodos, los venden en muchas casas de espinacas van cuajados, piñones, canela y pasas.
Todo aquél que en Navidad no prueba el empanadico, o tiene una enfermedad... o es aragonés de pica;
de masa, un gallo han expuesto que tiene muy rica traza y la cresta se la han puesto de lustrosa calabaza.
Los bazares nos exhiben en lindas exposiciones los juguetes que reciben desde "Oriente", por vagones.
El que haya sido agraciado con premio en la lotería, este ser privilegiado no os extrañe que sonría;
así lo tengo apreciao y en esta opinión me aferró preguntárselo a Callao, chófer del señor del Hierro;
su novia Pilar Ibor exclamará con viveza: ¡Ahora es más grande mi amor, pues le debo la riqueza!
Muy bien Valentín Betrán, si de entusiasmo te inflamas y no te agrada ya el plan de repartir telegramas.
Al joven Paco Vidal ¡tan qué ansia lo va a querer como es cosa natural, Elenita Belenguer!
¡Qué contentos estarán los dos cuñados Alvero, como Gregorio Bitrián y Saturnino Cabrero.
En el Parque, diligentes, piensan construirse casa los mecánicos siguientes: Miró, Torres y Garasa, cuando Fanlo se dio cuenta se llevó tal alegrón que se marchaba a Tardienta y... perdió la dirección.
Borau, genial blanqueador, le dice a su hijo Miguel: "¡Esto es bastante mejor que la brocha y el pincel!".
Con un quintero de ciegos piensan darle gran matraca, al contable de los Riegos ¡señor don Pío Barraca!
¡Qué suerte más peregrina la de Tejero y Bardiua!
En Lorenz y en el Bar Flor del Porche y del Coso bajo, 1 con extraordinario humor se celebró el agasajo.
Estos felices mortales reciban mi parabién y que esos miles de reales les duren por siempre.., amén.
Mª D. de F.

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