Prensa

Las representaciones navideñas y los bailes antiguos de Nochevieja


21/12/1990


Durante las fiestas de Navidad además de los actos culturales, siempre se han organizado otras actividades de carácter lúdico. El teatro y los bailes siempre han tenido mayor o menor tradición en los pueblos o ciudades y parece ser que nos encontramos en un periodo de recuperación de algunas de ellas. Hace ya unos años aunque nadie lo ha olvidado, en la capital oscense se llevaban a cabo representaciones abiertas al público en el teatro de Salesianos, donde se pusieron en escena obras como Buen Nadal, Los pastorcicos o Bato y Borrego y de donde surgieron actores muy buenos como Augusto Alvira, Simond, Pedro Lafuente, Gregorio –Gregorimeck Luis Martínez, César Valero, Bajó o Pascual Viñuales, todos bajo la dirección de Silverio Maqueira, poeta premio Nacional. Del teatro Principal también suenan nombres conocidos de la capital oscense como Alberto y Antonio Turmo, Santos Pueyo, Enrique Martínez, Rafael Nasarre, Manuel Hurtado.
Eran unos de los pequeños acontecimientos de la Navidad y a la gente le gustaba acudir a ver las obras, aunque no fuera por primera vez. La celebración de la Nochevieja ha variado bastante en los últimos tiempos. Hasta mediados de los años 70,se festejaba de una forma mucho más familiar, teniendo en cuenta que siempre, la Nochebuena había sido el día más emotivo de las fiestas, Sin embargo, no se puede negar que desde que se le empezó a dar fuerza a esta fecha, nadie ha dejado de celebrarlo de la mejor manera posible.
El Teatro Principal y el Círculo Oscense solían acoger a las familias de mayor poder adquisitivo, que después de cenar se daban cita en estos locales donde se interpretaban bailes de salón. Un aire más cabaretero tenían la Bohemia o el Jay Alay, donde las cupletistas hacían las delicias de gran número de forasteros que aquel día se desplazaban a la capital oscense para celebrar el año nuevo. A partir de la guerra civil cobraron pujanza las celebraciones en el bar Flor con sus inmensos salones y el bar Oscense, donde interpretaban sus piezas las soberbias orquestas de la rivera del Cinca.

Fuente