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Ayer en la Catedral celebraron sus desposorios María Luisa Iruretagoyena y Ángel Coarasa Nogués


18/11/1930


La plaza de la Catedral, que en estos casos resulta la más suntuosa y alegre, estaba llena de público al atardecer y la curiosidad toda iba dirigida a una novia gentil, hermosa y elegantísima con precioso traje de crespón, velo de tul y cofia de encaje. 
Eran las bodas de María Luisa Lapetra Iruretagoyena, la damita distinguida y bellísima, con Ángel Coarasa Nogués, el joven y culto abogado y diputado provincial, que va de etiqueta. Gran suceso lleno de popular y simpática expectación.
La capilla del Santo Cristo se ofrece radiante de luz y hacía ella, por las severas naves, van los contrayentes del brazo de sus padrinos y padres, la distinguida señora doña Bernardina Nogués de Coarasa y don Ricardo Lapeíra. Novios y padrinos tienen todas nuestras simpatías y afectos.
El órgano suelta sus más alegres notas en vibrante marcha nupcial y en el semblante de todos se refleja la alegría del momento. Son pajes, preciosos.por cierto, María Luisa Coarasa Pérez y Marianito Vidal Tornes, dos angelotes monísimos.
Bendijo la ceremonia el doctor canónigo don Estanislao Tricas, que dirigió al nuevo matrimonio una elocuente y admirable plática. El acta, autorizada por el juez municipal don Ciístíno Gasós, fue firmada por los testigos doctor don Andrés Martínez Vargas, don Gaspar Maíra!, don Lorenzo Vidal, don. Rafael Acevíllo, don Luis Lalaguna y don José Ataiés.
En autos se trasladó la comitiva al Círculo Oscense, donde el Restaurant del Bar Flor, sirvió un lunch de manera acabada y acertadísima.

El menú fue el siguiente:

Caps de frutas
Consomé frío
Emparedados variados
Pechuga de pollo
Surtido de Fiambres a la Jelec
Helado Victoria
Pastas variadas
Dulces Naranjada y limonada
Vinos Jerez-Málaga
Café, licores y habanos.

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