Prensa

El artista oscense Luis Toro exhibe su obra pictórica en el Flor


03/01/1996



El bar Flor de Huesca se ha sumado, durante estos días de Navidad, a los establecimientos hosteleros que cuelgan en sus paredes obras de arte, y lo hace con cuadros del pintor oscense Luis Toro, quien hacía bastante tiempo que no exponía en nuestra ciudad.
Luis Toro presenta pocas obras pero selectas, entre paisajes del Pirineo y retratos de personajes típicos del Alto Aragón que dice mucho de la habilidad, presentándonos en sus óleos no sólo la luz y color rotundo y mesurado a la vez de la montaña oscense, sino que nos hace ver, también, el oficio con que acaricia la tela, la sensibilidad de sus pinceles y ese saber dar una visión placentera y agradable de los temas, de esos lugares llenos de belleza y singularidad.
Los pueblos siguen teniendo ese carácter bucólico de lo que logra aun perdurar ene! tiempo y que el artista sabe expresar en todo su atractivo lírico, mediante una pintura suelta, llena de dominio, buen hacer y madura de vocación. Pinta con serenidad y delicadeza. Rememora con lucidez y gracia, sin salirse demasiado de los cánones académicos sobre los que actúa y que demuestra bien aprendidos; sin cargar la mano, demasiado, en la concesión de la materia, que no obstante aplica sin remilgos, ni en el recrudecimiento de los temas.
En ningún momento se desvirtúan los trances de la luz no se des componen las gamas de color que se muestran sólidas y expresivas. El color, justo y en función de la obra en cada momento, sobre todo cuando da rienda suelta a la imaginación que se expresa en detalles concretos que componen su cromatismo subjetivo, sin desentonar por ello del ámbito del conjunto que mantiene su unidad consigue una pintura hábilmente construida, atractiva y dominante de la temática, con fuerza, garra y credibilidad.
Luis Toro hace en esta pequeña exposición -pequeña por escasa- su “reentré” en la dinámica expositiva en la que entendemos debe continuar, pues su calidad ya conocida, pero ahora contrastada, y su buen hacer, así lo demuestran.
Celebramos su regreso y esperamos que su próxima exposición se muestre en una sala “ad hoc”, con un número más abundante de obras.
Plasmar la eternidad de la belleza de cada escena, pueblo, montaña o lugar, parte de ese uni verso natural que nos rodea, no son ajenos a Luis Toro que sabe propiciar las pinceladas justas para dar forma y connido a la recreación plástica. Algo que ya sabíamos pero que nos ha gustado recordar.


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