Prensa

Pasando el rato. Cosas del día


04/12/1930


—¿Se puede pasear? —Adelante. 
—Pasear no es lo mismo que pasar. ¿Podemos ir de paseo? repetimos. 
—La veleta ha de decirlo, y las nubes lo han de ratificar. 
De lo mejor que tienen las nuevas edificaciones del Parque, es la veleta en forma de flecha, de una casa recién construida. ¡Qué cosa más fina!
La veleta que vemos admirablemente desde nuestra galería, no cambia de dirección desde que se inició la lluvia.
Constante y convencida en sus orientaciones ya puede decirse que el aire va como la veleta índica y que ésta señala conforme el viento sopla.
La veleta no se mueve. El aire, dice el aparato, viene de abajo, las nubes vemos que siguen haciendo pucheros y los pisos siguen «del mismo barrio».
A propósito de pisos. ¿No observan ustedes que se ven y hasta que abundan los albaranes? A lo mejor, con las nuevas casas del Parque se ha nivelado nivelado ya la necesidad con la escasez. ¡Quién sabe!
Bonito de veras se pone el salón del Bar Flor en las primeras horas de la noche. El té de ayer, concurridísimo y lleno de sugestivos matices de distinción y juventud.
Todo son realces en el ambiente de aquel local. Tanta luz, tan buena orquesta, el discreteo de las mayores, los encantos de los guayabos, el aroma del te y el bocadillo reconfortante. Muy del día es todo lo de las noches ideales del Bar Flor.
Hoy, Santa Bárbara. Por la víspera se conoció la Patrona. Ruido y algazara de cuartel, alegría y voces de fiesta nacional.
En el cuartel hubo corrida. Dos novillos para un soldado andaluz y novillero. A divertirse, que bien lo merece el rumbo y la simpatía del Arma y esa Real orden que ha caído como una bomba cargada de justos y legítimos anhelos de equidad.

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