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Diego Capuz comparte su particular visión de la ciudad con los oscenses. El arquitecto y pintor expone algunas de sus ideas en el Restaurante Flor


04/01/2011


Diego Capuz, arquitecto y pintor oscense, propone  transformar Huesca en la primera ciudad de España construyendo un entorno urbano integrado  en  el  espacio  "colosal,  maravilloso y mágico" que es nuestro  planeta. Así, los edificios serían  pirámides para evitar la caída al  vacío y acabarían en una placa  solar que haría las veces de cúspide. La circulación sería subterránea y las aceras y carreteras  no serían sino un enorme vergel  colmado de ríos, lagos, vegetación y animales autóctonos. Capuz  refleja  este  proyecto  en uno de los cuadros de la exposición que alberga el Restaurante Flor de Huesca.
"Hoy por  hoy vivimos en ciudades ridículas. Nuestros antepasados construían  ciudades  más  bonitas,  armónicas y acogedoras que nosotros. Hemos perdido el sentido, y no sólo de la construcción",  subraya el autor en una entrevista con este diario. Según Capuz, lo que limita el  desarrollo  de  las  ciudades  modernas  es  la  especulación  del  suelo urbano, que consigue que  el precio de los pisos esté muy  por encima de lo que cuestan en  realidad. Por eso, propone que el  Ayuntamiento  oscense  compre  el cinturón que rodea Huesca en  nombre de todos los ciudadanos  y genere un "verdadero paraíso"  que atraería a "cientos y miles de  turistas". Este proyecto "animaría la ciudad,  crearía  puestos  de  trabajo  y dinero para todos", expresa el  autor, quien asegura que convertiría a Huesca en la ciudad "más  bonita  y  turística  del  mundo".  Diego Capuz señala que no es necesario un "presupuesto extraordinario", sino todo lo contrario.  "Se trata de utilizar la naturaleza  con  conocimiento  y  tecnología  para generar una ciudad paradisíaca que actuaría como reserva  natural".
Otra  de  sus  creaciones  que  también se puede contemplar en  el Restaurante Flor es el proyecto de baños de agua caliente que  estarían  situados  en  la  muralla  oscense.  El  arquitecto  propone  en  este  caso  aprovechar  la  rehabilitación de la muralla medieval y  la arqueología romana para generar un lugar de "relajación y  socialización en el único balcón  que tenemos al Pirineo".
Para Capuz, "es un claro ejemplo  de  una  construcción  muy  económica con una gran repercusión  social,  turística,  económica  y  filosófica".  Desde  un  depósito  situado  en  una  torre  casi tan alta como la de la Catedral, el agua caería a una turbina  para  generar  la  electricidad  que calentaría el agua. Además,  el arquitecto sugiere que este espacio sea gratuito. "Vivimos en  un mundo estúpido en el que los  avances tecnológicos no nos dejan vivir mejor, que es como se  supone que debería ser". "Si  pretenden  el  progreso  de  Huesca y seguimos como hasta  ahora, la cosa cae por su propio  peso.  El  proceso  de  construcción debe encontrar una nueva  vía y esta me parece la correcta.  Ya que en España lo único que  somos capaces de hacer bien es  la huerta y el turismo, pues vivamos de aquello que somos". En  la  exposición  también  se  pueden  ver  otras  obras,  como  una  que  plantea  la  reconstrucción del Castillo de Loarre y otras  en  las  que  deja  aflorar  su  lado  más pictórico. "Con mi arte trato de hablar de muchas cosas a la  vez. Por un lado, de una sociedad  horrible que es la sociedad española, donde el abuso y la mentira  está a la orden del día y, por otro,  la  contradicción  de  esta  sociedad con el paraíso que nos rodea.  Creo que vivimos en un mundo mágico y parece una aberración  que hoy por hoy estemos así, aun  disponiendo de los medios para  vivir muchísimo mejor". Diego Capuz expresa en su pintura su visión de la sociedad,  muy crítica con el mundo empresarial. "La empresa debería ser  un  grupo  de  personas  que  trabajan para un beneficio común. Los empresarios deberían trabajar con transparencia y de buena fe. En mi obra represento la  magia y la belleza y a la gente le parece un sueño, pero eso es la  verdad y el resto es la mentira, la  especulación y el horror".

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