Prensa

Hoy habla ¡Antonio!


19/11/1971


“Antonio Ruiz”, para los íntimos. Antonio, a secas, entre admiraciones, de todos conocido y admirado.

Vamos con él. El famoso bailarín nos recibió en el Bar Flor; con cierta indiferencia. Quiere participar en la tertulia formada por bailarines, de uno y –otro sexo. Antonio and company,  la compañía es una hermosa perra, acepta, al fin, atraído por la proposición que le hicimos:

—Ya sé —le dije— que voy a robarle cinco minutos, y que usted pue<Í3 estar harto de entrevistas. Pero yo no soy de cobrar pieza cuando se pone a tiro.

Y triste, Antonio, quizá no venga por Huesca nunca más, al manos como artista. Mi intención es aliviarle el momento del diálogo. No quiero que se estruje el cerebro con respuestas que le obliguen a pensarlas, madurarlas, meditarlas, redactarlas. No. ¿Me acepta un reto?

—Sí.

—Eso es. Usted ha de limitarse a contestar no o sí a mis preguntas.

—Va a ser curioso.

—¿Conforme?

—Sí,

Afirme rotundamente que mi sistema le hizo mucha gracia. Antonio rió constantemente. Le agradó el cuestionario. Y a quienes con él formaban tertulia, también.

—¿Estaba usted en la capital de Francia hace dos noches?

. —No.

—Yo escuché, por Radio París, una entrevista que le hizo Alberto Oliveras. ¿Acaso fue grabada con mucha antelación?

-Sí.

—¿Puedo decir que ese diálogo era de archivo?

—Sí.

—O sea, en cinta magnetofónica.

—Sí.

—Dijo esa noche que a usted le hubiera gustado ser hippy.

—Sí.

—¿Qué me responde ahora?

—No.

—¿Es que los artistas cambian de opinión constantemente?

—Sí.

—¿Siempre una función por día?

—No.

—¿Recuerda a Rosario, su antigua compañera en escena?

—Sí.

—Responda, Antonio. ¿Se ha enamorado alguna vez?

. —Sí.

—¿Lo está ahora?

—No.

—Antes que usted pisara los escenarios, ¿hubo alguno más grande que usted? Me refiero a su dimensión artística, o física, pues le veo muy pequeño.

—No.

—¿Y en la actualidad?

—No.

—¿Nadie le hace sombra?

—Ño.

—¿Tampoco en el futuro?

—No.

—¿Es usted único en el mundo?

—Sí.

—¿Triunfó Antonio en Roma?

Sí.

—¿Ha fracasado en algún país?

—¿Le.gustan los perros? ,

—Sí.

—¿Y las personas?

—¿Más que las flores?

—No.

—¿Más que los bombones?

—No.

—¿Tiene reservadas dos habitaciones en el Hotel Pedro I,

—Sí.

—La que no es para usted, ¿la destina al perro que lleva?

-No.

—Supongo que tiene hecho el Testamento.

—No.

—Entonces, habrá pensado, cuando menos, quién va a ser el heredero de su fortuna.

—No.

—¿Le encanta estar soltero?

-Sí.

—Usted acaba de manifestar a mi colega, que le agradaría tener  hijos naturales.

—Sí.

—¿Los ha tenido?

—No.

—Es singular, al menos.

—No.

 —También ha afirmado que llev trabajando cuarenta años.

—Sí.

—En ese caso, ¿Está más cerca delos cincuenta que de los cuarenta? ,

—No.

—¿Pierde dos kilos en cada actuación?

—No.

—¿Uno, sí?

—Sí.

—¿Lo recupera bebiendo v comiendo?

— Sí.

—Al finalizar un número, ¿su corazón palpita a cien por minuto?

—No.

—¿Le baja la tensión?

—Sí.

—¿Bebe más licores y whisky con agua?

—No.

—¿Puedo llamarle bombero?

—Sí.

—Usted lleva un traje de bombero, con las iniciales en la manga A. F. S,

—Sí.

—¿Uniforme inglés de los apagafuegos?

—Le falta el casco, que lo sustituyecon abultada cabellera.

—Sí.

—Las botas son francesas.

—Sí.

—No lleva joyas.

—No.

—¿Se las robaron?

—Sí.

—¿Empeñó esto?,

—¿Ha hablado alguna vez con el Caudillo?

—Sí.

—¿En varias ocasiones?

—Sí.

•—¿Cree en Dios?

—Sí.

—¿Es usted sincero consigo mismo.

—Sí.

—¿Es usted sincero consigo mismo?

—Sí.-

—¿Lo ha sido conmigo?

— No.

Tiempo perdido.


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